Casa Madre, cocina honesta y sabrosa de barrio

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Los aledaños de la Sagrada Família son tierra quemada para los gourmets barceloneses. Un breve paseo por la zona sirve para empacharse sin haber probado bocado: un McDonalds, un Burger King, un Taco Bell… Afortunadamente, hay valientes como Leo Chechelnitskiy, que con la que está cayendo se ha atrevido a abrir Casa Madre (avenida de Gaudí, 11), un restaurante que respeta la sensibilidad gastronómica de los clientes, sean autóctonos o foráneos.

El responsable de Babula Bar 1937Sasha Bar y la pizzería a domicilio Traficantes de Harina se ha liado la manta a la cabeza para rendir homenaje a su progenitora. Ella abrió, en ese mismo local en 1994, el primer restaurante ruso de Barcelona, Nazarovia, que tiempo después pasó a ser un local de tapas llamado Intertapa.

Pero Casa Madre no es ruso, sino muy barcelonés, tanto en el fondo como en la forma. En el fondo: albóndigas, calamares a la romana, arroces… Pero siempre con un sello muy personal, creativo, divertido, original que ejecuta el chef Pol Bigorra, como el toque de romero de las albóndigas, la tempura crujiente como el cristal y bien aderezada con salsa ‘teriyaki’ de los calamares, el ‘socarrat’ que no es de arroz sino de quinoa y que acompañan con verduritas y mayonesa picante de ‘sriracha’… En la forma: una carta reducida con platillos y tapas más las sugerencias del día, todo ello con buen producto de temporada.

Ahora que empieza a hacer buen tiempo, vale la pena probar sus platos y sus logrados cócteles de autor en su terraza con imponentes vistas a la Sagrada Família. Un auténtico regalo, ahora que no hay tanto vaivén de turistas.